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Análisis
de la producción de leche en México
Por
Lourdes Edith Rudiño ( El
Financiero, 05/08/99)
i
bien es cierto que la producción nacional de leche registra un continuo
crecimiento acentuado durante los años recientes, México sigue siendo
el principal importador mundial de leche y sus derivados, y se presentan
factores --de la relación agroindustria-ganaderos-- que hacen ver como
imposible la consecución de la autosuficiencia en este alimento.
De
acuerdo con un análisis elaborado por el Doctorado en Problemas
Económico-Agroindustriales, del Centro de Investigaciones Económicas,
Sociales y Tecnológicas de la Agricultura y la Agroindustria Mundial
(CIESTAAM), la producción lechera ha logrado un buen desempeño durante
la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al
pasar de siete mil 404 millones de litros en 1993 a siete mil 848
millones en 1997. Este crecimiento, de 7 por ciento, contrasta con una
caída de 11 por ciento en las importaciones en el mismo lapso.
Sin
embargo, las importaciones, del equivalente a tres mil 484 millones de
litros en 1997, representan el 31 por ciento de la oferta total en el
país y conservamos el primer lugar como importadores en el mundo. Cabe
decir que en años pasados, como 1992 y 1993, las importaciones llegaron
a representar el 38 por ciento del abasto.
El
estudio, de Manrubio Muñoz Rodríguez, Fernando Cervantes Escoto y
José Guadalupe García Muñiz, destaca que el comportamiento de la
producción y de la demanda de leche son muy diferentes a lo largo del
año. Mientras la primera tiene un pico de crecimiento estacional en la
época de lluvias (junio-noviembre), la segunda se mantiene estable.
Los
agroindustriales no están dispuestos a recibir más leche de la que
necesitan, y por ello en esos meses propician la reducción de
producción de parte de los ganaderos e incluso aplican castigos en los
precios de la leche que reciben en exceso.
El
trabajo --"El TLCAN y la situación actual de la producción
láctea en México"-- dice que esos topes han existido siempre,
sobre todo en las zonas tropicales. Sin embargo, desde 1994 se observan
también en zonas donde no existían, como Los Altos de Jalisco (una de
las más importantes cuencas lecheras del país) y por tanto se cree que
el problema se ha agudizado a nivel nacional a raíz de la liberación
comercial...".
Los
investigadores concluyen que "en el largo plazo los topes a la
producción lechera jugarán un papel de contención de la producción,
lo cual es inaceptable en un país históricamente deficitario en
lácteos".
Consideran
que alcanzar la autosuficiencia lechera, "como pregonan políticos
y líderes del gremio", no es más que una quimera.
Asimismo,
señalan que el consumidor de lácteos no se ha beneficiado con la
apertura comercial, lo cual contradice el postulado de que el libre
comercio favorece al consumidor. De 1995 a la fecha los precios al
consumidor se han mantenido estables en una franja de 1.9 a 2.1 pesos
por litro (pesos de 1994), mientras que los precios pagados al productor
han tendido claramente a la baja en una franja de 1.1 a 0.9 pesos el
litro.
Las
diferencias de precios muestran que los intermediarios, esto es las
agroindustrias, las pasteurizadoras, son las beneficiarias del comercio.
El
análisis muestra también que la balanza comercial de productos
lácteos registró en 1998 un déficit de 438.19 millones de dólares,
al observar importaciones por 455.95 millones de dólares y
exportaciones por 17.76 millones. Este saldo negativo, sin embargo,
muestra una condición mejor que la observada en 1992, cuando fue de
593.15 millones de dólares.
FECHA:
19990805

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