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Breve
Historia de la Ganadería en Chihuahua.
Conferencia
sustentada por MVZ Delfino González Domínguez, Septiembre 1989.
Redacción
corregida por Ing. Luis Octavio Parada González
El
origen de la ganadería del Estado de Chihuahua fue por demás modesto,
como lo han sido las grandes empresas que caracterizan el empeño del
hombre.
Durante
los primeros años de la exploración y colonización española de lo
que hoy es el Estado de Chihuahua, el ganado era temporalmente
introducido y utilizado, casi en su totalidad, para la alimentación de
soldados y colonos. Posteriormente, ya a finales del siglo XVI, se
formaliza la crianza de ganado en la región del sur del Estado,
correspondiendo al capitán Cristóbal de Ontiveros el mérito de ser el
fundador de la ganadería chihuahuense. Como dato preciso, en 1590 funda
con sus hijos la estancia ganadera de “Roncesvalles" en las
cercanías de Parral, dándose así la base de la actual ganadería del
Estado de Chihuahua.
Para
el año de 1598, la hacienda de los Ontiveros se había convertido en un
importante venero de ganado bovino. De ella salió un gran número de
las siete mil cabezas que el adelantado Don Juan de Oñate y sus 130
vaqueros llevaron hasta la "Estancia de los Caballeros", hoy
Santa Fe, capital del Estado de Nuevo México en los Estados Unidos.
Ya
en el siglo XVII, con el crecimiento de la población y multiplicación
de la ganadería, se crearon nuevas haciendas, viéndose los colonos de
la época dedicados a la ganadería, en la necesidad de buscar nuevos
pastos. El avance fue gradual hacia la región central del Estado. A
este peregrinar en pos de mayor espacio para la cría de ganado, se debió
en parte el descubrimiento de importantes centros mineros, algunos todavía
en producción.
La
ganadería de aquellos años era una industria rústica, pero acorde a
las necesidades de la época. Si bien la carne era la base de la
alimentación, comparativamente su valor era bajo, pues el cuero y el
cebo tenían mayor valor y demanda, para la fabricación de los arreos
de trabajo, así como para la fabricación de jabón y velas.
Aunque
el ganado bovino era el más numeroso, la cría de equinos también fue
muy prospera, gracias a los pastizales abundantes y de buena calidad, así
como a su gran demanda que tuvieron para el transporte y la milicia.
Asimismo
la crianza de cabras ovejas y cerdos, fomentada por los misioneros
jesuitas que llegaron a evangelizar la región serrana, creció en forma
importante durante los siglos XVII y XVIII.
Con
la fundación de la ciudad de Chihuahua en 1709, aparecieron grandes
latifundios que por mucho tiempo caracterizarían el Estado. Dichos
latifundios iniciaron su formación gracias a las concesiones otorgadas
por la corona española, formándose hatos ganaderos de 10 mil a 100 mil
cabezas de ganado bovino y equino. Cabe mencionar que no se trataba de
concesiones temporales, sino de derechos definitivos y heredables.
Se
pusieron de moda los denuncios de tierra: De esta manera el español
Benito Pérez de Rivera adquirió las haciendas “El Sauz" y
"Encinillas", situadas al norte de la ciudad de Chihuahua.
Tiempo después, estas haciendas jugarían un papel principal, a manera
de centro de la ganadería del Estado. Los herederos de Pérez de Rivera
vendieron las haciendas al General Zubiate, cuyos sucesores a su vez la
traspasaron a Don Manuel de San Juan y Santa Cruz quien en 1748 fue
embargado por la hacienda real. Ante este acontecimiento, durante casi
40 años, empleados de la hacienda real se hicieron cargo de la
administración de dichas tierras, hasta 1786 fueron vendidas al Conde
de San Pedro de Álamo quien adquirió nuevas mercedes de tierra,
constituyendo un enorme latifundio que se extendía desde las goteras de
la ciudad de Chihuahua hasta los Médanos de Samalayuca ya casi en la
actual. frontera con los Estados Unidos.. La administración del enorme
latifundio quedó a cargo de Don Pedro Guemes y Bustamante y de Don
Felipe González de Cossío. Pasado el tiempo, los familiares de este último
adquirieron estas propiedades
El
poseer grandes extensiones ganaderas, estaba acorde con la idiosincrasia
y condiciones socio-económicas de la época. Los problemas legales a
que se enfrentaban los propietarios, eran el impedir daños a las
tierras de cultivo de los vecinos de las poblaciones y el no afectar las
tierras comunales de pastorales que tenían cada población esto era el
ejido español en su antiguo concepto de la Europa medieval.
También
tenían un muy grande problema que enfrentar: La aparición de los
apaches, excelentes guerreros y ladrones de ganado, que siempre jugarían
un papel muy importante dentro de la historia de la ganadería; Podríamos
decir que es el apache el más remoto ancestro del abigeo, azote del
ganadero que hasta nuestros días no se ha podido exterminar.
Se
inicia el siglo XIX y con el la guerra de independencia que cambiaría
el destino de los habitantes de la Nueva España. A pesar de que esta
guerra no se desarrolló en territorio chihuahuense, tuvo ciertas
consecuencias para la economía regional, agravándose la situación
después de cambios de gobernantes hicieron que la actividad ganadera
regional disminuyera.
A
mediados del siglo aparece en escena Don Luis Terrazas Fuentes, quien se
convertiría en puntal de la ganadería mexicana. Hijo de Juan Terrazas
y Petra Fuentes, vecinos de la región de Satevó, nació en
Chihuahua en el año de 1829 y para 1859 ya era uno de los
terratenientes del Estado. La primera escritura a su favor data del 7 de
enero de 1851, siendo esta la correspondiente a la propiedad heredada de
su padre situada en la margen izquierda del Río Chuviscar.
No
se sabe a ciencia cierta cuando se iniciaron las operaciones en gran
escala de Don Luis, pero se cuenta que diez años después de heredar su
primera propiedad, ya efectuaba compras considerables de ganado, y como
cada cabeza adquirida requería de más terreno para su crianza y
desarrollo, fue haciéndose cada día de mayor cantidad de ranchos.
Las
veinte haciendas ganaderas que llego a tener Don Luis sumaban un total
de dos millones 639 mil 954 hectáreas equivalentes a la novena parte de
la superficie total del Estado, aunque se presume que el imperio
terracista abarcaba cuatro millones 460 mil cien hectáreas.
En
cuanto a cabezas de ganado, nadie sabe con exactitud cuantas llegó a
poseer Don Luis. Hay quien dice que fue dueño de un millón de vacunos,
ovinos tenía 250 mil y entre caballos, asnos y mulas, sumaban 150 mil
cabezas.
Los
herraderos de becerros en las haciendas de Don Luis Terrazas alcanzaron
números cercanos a los 140 mil en un año sin contar los ejemplares de
ganado caballar, ovino y porcino. Mención aparte merece la caballada de
Don Luis, ya que sus bestias se contaban entre las de mejor sangre del
país.
A
propósito de Don Luis Terrazas, escribió un norteamericano: "La
Historia de los imperios ganaderos del mundo, no podría ser mencionada
sin nombrar a Don Luis Terrazas, como en la historia de Estados Unidos
de América no puede dejar de mencionarse a George Washington”.
Chihuahua
es quizá el Estado donde se impulso de manera más absorbente e injusta
el régimen latifundista de la propiedad individual, como consecuencia
de la legislación sobre terrenos baldíos y nacionales expropiados. A
partir de 1875, con el apoyo de los gobiernos de Lerdo de Tejada, González
y Porfirio Díaz, las concesiones a particulares y a compañías para
realizar deslindes, mediciones, fraccionamientos y evaluaciones,
ocasionaron grandes perjuicios a las clases pobres, pues les cercenaron
parte de su fuerza económica. Los particulares y compañías
favorecidas con dichas concesiones, tenían derecho a la tercera parte
de los terrenos que deslindaron cometiéndose verdaderos despojos contra
pequeños propietarios y poseedores enajenados.
Entre
las principales compañías se cuentan la de Ignacio Gómez del Campo y
socios, Jesús E. Valenzuela y socios, Lauro Carrillo y socios y la de
Antonio Asúnsulo
Gran
parte de la economía del latifundio ganadero descansaba en la exportación
de novillos hacia Estados Unidos y en el mercado de la ciudad de México.
En esos años ya existían las engordas, que proveían al mercado
nacional de importantes cantidades de carne, alcanzando un consumo
promedio de 17.4 kilos al año por habitante. Actualmente el promedio ha
descendido a 10.8 kilos anuales por persona.
No
obstante el rendimiento ganadero se veía constantemente mermado por la
amenaza apache, feroces huestes de estas tribus llegadas del norte en
mortales oleadas, asolaban ranchos y poblados combatiendo
encarnizadamente el avance de la civilización y de la ganadería.
La
lucha contra los apaches duró más de doscientos años, no terminó
como equivocadamente se cree, con La muerte en "Tres
Castillos" del temido indio Victorio, pues ganaderos del otro lado
de la frontera continuaron azuzando y armando a numerosos jefecillos
indios, que por años siguieron cometiendo cuantiosos robos de
semovientes, hasta que fueron sometidos en 1896 por el ejercito federal
auxiliados eficazmente por grupos de ganaderos norteños.
El
acaparamiento desmedido y el trato despótico de muchos terratenientes
hacia sus empleados provocó un clima de descontento en el Estado. Se
dieron casos en que las familias que habían poseído un lote o solar a
través de generaciones, de pronto se encontraban con que ya no eran dueños
ni de sus casas, porque habían sido absorbidos por el latifundio.
Ante
esta situación, cuando en 1910 estalla la Revolución, encontró en
nuestro Estado un campo abonado para su expansión. Los revolucionarios
de Chihuahua, supieron sacar provecho de la riqueza ganadera del Estado,
financiando el movimiento con el producto de la exportación de grandes
hatos hacia Estados Unidos. En 1913, siendo Francisco Villa gobernador
provisional de Chihuahua, ordenó que todos los expendios de la ciudad
vendieran a 15 centavos el kilo de pulpa y a 10 centavos el de carne con
hueso, ordenando que se trajera ganado de donde se encontrara, por
supuesto sin costo alguno
Así
file como paradójicamente, el latifundio ganadero colaboró a cavar la
tumba del sistema político que lo había creado.
Puede
decirse que la ganadería chihuahuense ha sido industria en constante
evolución. A lo largo de su historia, los criadores de ganado,
principales protagonistas de la misma, se han preocupado por mejorarla
introduciendo diversas razas en la búsqueda de nuevas cruzas con
mejores características de producción.
Un
paso histórico de gran trascendencia en este sentido ocurrió en 1883,
cuando Don Félix Francisco Maceyra, ganadero chihuahuense y en ese
entonces Gobernador del Estado, introdujo unos ejemplares de
ganado cebú comprados a un circo de Nueva Orleans donde eran exhibidos
como bichos raros. Don Félix logró aclimatar los animales a sus
haciendas "Bachimba" y "Los Remedios" al sur de la
ciudad de Chihuahua, ya en la zona desértica; iniciando una serie de
cruzamientos con su ganado criollo español que le rindió excelentes
resultados formándose así el famoso ganado "Bachimbeño"
conocido por su mayor tamaño, bravura y resistencia a la sequía.
El
ejemplo de Don Félix Maceyra fue seguido por otros ganaderos no solo
con el ganado cebú, sino también con otras razas de origen británico
acreditadas en el mundo por su calidad y rendimiento. Al respecto, fue
sin duda la introducción de la raza Hereford la que revolucionó la
ganadería en Chihuahua. Existen diferencias de opinión sobre su
introducción al Estado, y aunque se sabe que Don Luis Terrazas trajo
toros de esta raza, además del ganado introducido a la región de Babícora
y de Ascensión entre los años de 1883 y 1885, se atribuye la
introducción formal de la raza Hereford a Don Abraham González,
ganadero prócer chihuahuense, quien en 1904 trae un pie de cría
consistente en 100 vaquillas y 36 toretes procedentes de Kansas E.U.A. ,
como es bien sabido el encaste de este ganado Hereford con el ganado
criollo español existente no se hizo esperar, originándose así el
famoso ganado "Cara Blanca de Chihuahua”.
La
absorción del ganado de origen español fue gradual pero consistente,
contribuyendo a ello la introducción de otras razas como la Shorthorn o
Durham traída por los inmigrantes mormones y menonitas, así como la
raza Aberdeen Angus traída a Chihuahua por William Benton, ingles
radicado en Chihuahua. Estas razas y otras más, traerían tiempo después
valiosas aportaciones para el desarrollo de la ganadería.
Como
ya se indicó, con el siglo XX llegó la Revolución Mexicana,
movimiento armado que trajo dramáticos cambios a la vida de Chihuahua,
que obviamente afectaron a la ganadería. El progreso de la ganadería
se estancó, las tierras cambiaron inesperadamente de propietario y el número
de ganado fue sistemáticamente mermado hasta casi quedar los ranchos
desolados. El ganado llegó a escasear y tuvo que traerse de Sonora y de
Estados Unidos para surtir el abasto local.
Este
forzado descanso de los pastizales de Chihuahua, provocó una notable
mejoría en la condición de los mismos, preparándose coincidentemente
para una nueva fase de la ganadería de Chihuahua. En esos años
(1920-1923) una gran sequía azotó al sur-oeste de los Estados Unidos,
concertándose un acuerdo de arrendamiento que significó la entrada de
68 mil cabezas de ganado "Gringo" en su mayoría de la raza
Hereford. Dicho ganado fue conocido como "Colas Quemadas" por
su marca de fuego que se les había aplicado para su control
precisamente en la región caudal. Contra lo que se pudiera creer, las
colas quemadas no dejaron ningún provecho a nuestra ganadería en
cuanto al mejoramiento del pie de cría existente, pues no se permitió
la venta de vaquillas o sementales; solo quedarían accidentalmente unos
780 animales de los conocidos como "alzados" los que fueron
vendidos en 1920 a un señor de apellido Bagby, dueño del rancho
"La Gregoria".
El
único "beneficio" que dejaron los "colas quemadas"
fue la hierba tóxica conocida como la alfombrilla (Drymaria
arenaroides), que se desarrolló cuando el ganado gringo acabo con los
pastizales. La alfombrilla fue descubierta por un veterinario americano
y por el Dr. Alejandro Cuilty de Chihuahua. En el año de 1954 se
produjo una gran mortandad de ganado bovino, al grado de que la Unión
Ganadera Regional de Chihuahua llegó a ofrecer cuantiosos premios a
quien diera con la causa, siendo varios ganaderos junto con otros
vaqueros, quienes encontraron el mal; era la tóxica
"alfombrilla” herencia de los "colas quemadas”.
Por
esos mismos años se inició la formación de un país dentro de otro; a
principios de 1921 llegaron los menonitas trayendo, como ya se dijo, su
ganado Durham o Shorthorn y caballos de tiro, estos colonizadores de
origen holandés, procedían de Canadá y en el tiempo que llevan
instalados en varias regiones del Estado particularmente en la zona de
Cuauhtémoc, produciendo leche, queso, embutidos y avena, han progresado
considerablemente gracias a su laboriosidad y disciplina.
Todos
estos acontecimientos sucedidos en los años veintes, culminaron para el
sector ganadero con la formación de la Asociación de Ganaderos de
Chihuahua en el mes de noviembre del año de 1925, la cual se llamó Cámara
Nacional Ganadera de Chihuahua y fue la base para la actual Unión
Ganadera Regional de Chihuahua.
De
1929 a 1932 se realizaron grandes operaciones comerciales de ganado con
los Estados Unidos de Norteamérica, no obstante la fuerte depresión
económica de ese país. Para el año de 1937 ya vencida la crisis económica,
los engordadores norteamericanos adquieren grandes cantidades de
becerros chihuahuenses principalmente "aguilillas" o
"caras blancas"
Durante
el gobierno del General Lázaro Cárdenas se inicia la reforma agraria,
estableciéndose las concesiones de inafectabilidad ganadera por 25 años
y fue expedida también la Ley de Asociaciones Ganaderas, lo cual dio la
base jurídica para la fundación de las Uniones Ganaderas.
Las
exportaciones ganaderas, importantes generadoras de divisas para la
economía del país, solo se vieron interrumpidas durante el año de
1946, cuando apareció la fiebre aftosa, lo cual ocasionó que se
establecieran numerosas empacadoras, muchas de ellas aún en
funcionamiento.
La
fiebre aftosa se prolongó por más de siete años, disminuyendo en mas
del 50% la producción ganadera de los Estados exportadores. Durante la
campaña contra esa epizootia, el sector ganadero de Chihuahua se
distinguió por su actividad, marcando pautas para su erradicación, aún
cuando nuestro Estado quedó libre de la enfermedad, las autoridades
sanitarias del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos
ordenaron el 26 de diciembre de 1946, el cierre de la frontera a la
importación de todo el ganado mexicano, perjudicando gravemente la
economía del Estado y del país.
Como
el ganado chihuahuense no resultó afectado por la fiebre aftosa, se
determinó el envío de bovinos jóvenes de raza Hereford a la capital
del país., para que fueran utilizados en la producción de vacuna y en
las pruebas de inocuidad y potencia de la misma. Esto vino a solucionar
en parte el problema de cierre de la exportación ya que la comisión México-Americana
para la erradicación de la fiebre aftosa, adquirió en 1949 para tal
propósito cerca de 57 mil cabezas de ganado.
La
inexistencia de la fiebre aftosa en el país se decreto en 1955, y después
de 34 años no se ha vuelto a atender un solo caso, gracias a los
efectivos métodos aplicados por Sanidad Animal del Gobierno Federal.
Con
estos eventos se puede decir que nació la ganadería moderna en
Chihuahua, adoptándose una serie de prácticas ganaderas de los Estados
Unidos, que caracterizan a la ganadería chihuahuense. La introducción
de nuevas razas es parte de ello y en 1954 es introducida la raza de
ganado Santa Gertrudis por el señor Dick R. Watking. Dos años después
se introduce la raza Charoláis por el Lic Oscar Flores Sanchez a la
zona desértica del Estado. Este tipo de actividades en pro del
mejoramiento genético de la ganadería fue continuo y a finales de la década
de los sesenta se inicia la cría de ganado Brangus en la región de
Buenaventura, que años después revolucionaría la ganadería del
Estado. Otras introducciones más recientes de razas de bovinos que vale
la pena mencionar son la Beefmaster en 1984, la Limousin en 1985, la
Salers en 1988.
Finalmente
después de esta breve crónica, cabe una reflexión: El Estado de
Chihuahua es grande, tanto en su superficie como en el espíritu de su
gente; siendo grande su aportación en esta actividad para el
enriquecimiento de nuestra historia cultura y economía.

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