|
Parámetros
de Comportamiento de las Vaquillas:
H.H.
Head, Universidad de Florida, Gainesville, FL “Large
Dairy Herd Management” Capítulo 43 Pág. 422-433 Traducido
por M.V.Z. Fernando González, Tecnovet de México
En
la actualidad generalmente se recomienda que las vaquillas de remplazo
deben entrar al hato lechero a 24 meses aproximadamente y a pesos más
grandes que lo en otros tiempos se recomendó. Esto da énfasis a
lo que a menudo se observaba como asociaciones positivas entre tamaño
al primer parto con producción de leche. También trata de
minimizar cualquier efecto negativo que tasas de crecimiento más rápidas
tendrían sobre la producción de leche. El objetivo más
importante es criar vaquillas con un gasto mínimo y de modo que
desarrollen su completo potencial de lactación durante su vida
productiva. Para lograr estas metas, uno requiere: (1) alcanzar el
crecimiento normal de las vaquillas mientras las mantiene sanas y
minimizar las pérdidas por muerte, (2) llevar hasta el máximo el
desarrollo de sus glándulas mamarias y estar seguro que tienen buen
tamaño corporal a la inseminación y al primer parto, y finalmente (3)
asegurar que tienen un alto comportamiento reproductivo.
Cada
vaquilla hereda un potencial de producción de leche genéticamente
controlado. La expresión completa de ese potencial puede ser
afectada por las tasas de crecimiento que tienen hasta el primer parto y
no sólo por cómo se alimentan y manejan durante la lactación.
Ya que podemos regular el crecimiento, y por consiguiente la edad y el
tamaño de las vaquillas a la inseminación y al primer parto, hay un
fuerte interés en entender cómo las tasas de desarrollo afectan su
desempeño productivo y en establecer guías de crecimiento que puedan
ser llevadas a cabo.
Muchos
factores, tales como control de las enfermedades, selección de
sementales, nutrición, y manejo en general afectan el desempeño
durante la lactación, pero no hay ninguna duda de que edad y peso de
las vaquillas al primer parto son importantes para determinar qué tan
bien producirán durante lactaciones siguientes. Si el desarrollo
de las vaquillas es errático o pobremente controlado entonces podrían
ser demasiado grandes o demasiado pequeñas a edades específicas tales
como a la primera inseminación o al primer parto y acabar como
reemplazos pobres.
Efectos
de la Edad al Primer Parto
La
recomendación de que las vaquillas de remplazo deben entrar al hato de
producción cerca de los 24 meses llega de una serie de resultados a
través de los años. Importantemente, producción de leche de por vida,
producciones en 305 días; y se llega hasta el máximo beneficio durante
la vida de las vaquillas de remplazo cuando las vaquillas paren por
primera vez entre 23 y 25 meses de edad. Aunque ahora 24 meses se
recomienda ampliamente, de hecho las edades de las vaquillas al primer
parto son más grandes que esto. Analizando el período de 1966 a
1986, Nieuwhof et al(1989) encontró que las edades medias al primer
parto para las razas las lecheras eran mayores que 26 meses (Ayrshire,
29.4; Pardo Suizo, 28.7; Guernsey, 28.3; Holstein 28.2; y Jersey, 26.8
meses. Éstas edades de parto probablemente no han
disminuido durante los años siguientes.
Parece
que existen ventajas para hacer parir a las vaquillas más grandes que
24 meses. Son más grandes, más capaces de competir en el hato de
ordeña, y capaces de producir más leche que las vaquillas más jóvenes
y más pequeñas. Hay desventajas importantes por hacer parir a
las vaquillas de más edad además de aumentar la vida no productiva del
animal y retrasar los ingresos por venta de leche. También
aumentará el inventario de vaquillas de remplazo requeridas y
aumentará el intervalo de generación a causa del retraso en traer
reemplazos genéticamente superiores al hato de producción. Si la
tasa de desecho anual o de remplazo en el hato de ordeño es 34%;
entonces por cada 100 vacas, se necesitarán cada año 34 buenas
vaquillas de remplazo de 2 años de edad. Esto significa que
aproximadamente se requerirán 40 vaquillas anualmente para suministrar
estos reemplazos, asumiendo un 15% de pérdida de vaquillas del
nacimiento al primer parto. Por cada 2 meses de incremento de la
edad al parto, se requerirán dos o tres vaquillas adicionales por 100
vacas en producción. De manera, de que a menos que haya otras
consideraciones dentro del hato que favorezcan que las vaquillas paran
mayores a 24 meses, esto debe ser evitado.
Una
presunción para hacer parir a las vaquillas a mayores edades es que serán
más grandes, pero esto solamente será verdad si son criadas a ritmos más
rápidos. Si no, la ventaja del tamaño no será alcanzada. Ya
que la heredabilidad de la edad al primer parto es baja, debe ser
posible hacer parir a las vaquillas a aproximadamente 24 meses y todavía
tener una producción de leche alta.
Factores
de conversión para ajustar la producción de leche de vaquillas de 20
meses y mayores se han empleado por mucho tiempo para permitir que los
productores evalúen el potencial para producción de leche. Esto
se observa al trazar datos de Norman et al (1974, Figura 43.1)
Incrementos en la producción a 305 días son más grandes cuando las
edades al primer parto se aumentan de 20 meses o más joven a
aproximadamente 25-26 meses. El incremento real en lbs. de leche
esperadas durante una lactación de 305 días cuando las vaquillas son más
grandes de 26 meses es menos de 50 a 100 lbs. por mes para Holstein y
Jerseys; menos de .8 y .6% de incremento respectivamente por mes
adicional en edad al parto. Demorar la edad al parto más allá de
25 meses verdaderamente no se puede justificar porque los aumentos en
producción son muy pequeños. También está claro que las
vaquillas probablemente no deben parir de menos de 23 meses porque los
rendimientos en la lactación son disminuidos de 300 a 400 lbs. para
Holstein y 200 lbs. para Jersey por cada mes que se reduce la edad al
parto.
Otro
problema cuando las vaquillas paren de menos de 23 meses es que se
incrementa el riesgo de parir con dificultad (distocia) Esto
principalmente sucede cuando las vaquillas paren por primera vez ya que
son más pequeñas. Las vaquillas de reemplazo con distocia tienen
cuatro veces más probabilidades de tener retención placentaria,
metritis, condición física reducida y finalmente ser desechadas
involuntariamente (Hoffman y Funk, 1992) Esta condición posparto
más pobre y la necesidad de las vaquillas más pequeñas de utilizar
algunos de los nutrientes del alimento para completar su crecimiento
durante la primer lactación probablemente es la causa más importante
de la menor producción.
Si
fijamos la meta de parto de las vaquillas a una edad de 24 meses para
llevar hasta el máximo la producción y rentabilidad de por vida y
disminuir los problemas al parto, esto significa que necesitan ser
bastante grandes (en peso y altura) para engendrar más jóvenes y parir
a pesos corporales más grandes.
Efectos
de Peso Corporal al Primer Parto.
Hay
una relación marcada entre edad al primer parto y tamaño del cuerpo
porque tamaño del cuerpo al primer parto se determina en parte, por la
edad. Si todo lo que queremos es vaquillas más grandes, sería fácil
demorar el momento de la primer inseminación y del parto, pero tal como
se indicó, esto tiene consecuencias económicas. La única otra
opción es criarlas más rápido porque la duración de la gestación es
fija. Esto trae la pregunta de que tan grandes verdaderamente
queremos que nuestras vaquillas sean cuando paren y esto que tanto
importa. En algunos casos vaquillas genéticamente más pesadas,
al primer parto producen menos leche, proteína y grasa que vaquillas más
ligeras. Vacas más pesadas tienen poca, si alguna, superioridad
en eficiencia alimenticia por encima de vacas más pequeñas, pero
existe una relación positiva entre tamaño del cuerpo al primer parto y
producción de leche en la primer lactación. Buenas estimaciones
de los beneficios en producción de leche atribuible a tamaño del
cuerpo están disponibles. En un estudio muy extenso que incluyó
más de 600,000 registros del DHI, Keown (1986) halló que los
rendimientos de leche de la primer lactación eran cerca del máximo
para vaquillas Holstein cuando pesaron entre 1,350 a 1,400 lbs. en la
fecha de la primera prueba después del parto (Figura 43.2) Se
ajustaron estos resultados por hato, edad de la vaquilla y mes en que
parieron. La edad era mucho menos importante que el peso del
cuerpo. Los incrementos en leche a 305 días son de
aproximadamente 2,000 lbs. para vaquillas con partos a 1,350 a 1,400
lbs. comparado a esas con partos a aproximadamente 900 lbs. Rápidos
aumentos en producción de leche ocurren para pesos al parto entre 1,000
y 1,200 lbs. Esto refuerza la recomendación de que las vaquillas
Holstein deben pesar aproximadamente 1,200 a 1,250 lbs. a primer parto.
Tasas
y Normas de Crecimiento.
El
crecimiento es una función flexible de manera que es posible acelerar o
disminuir la tasa de crecimiento de las vaquillas lecheras con
diferentes programas de alimentación (de alto, mediano o bajos
nutrientes o consumos de energía) sin afectar el tamaño maduro del
cuerpo. Hay efectos múltiples en las vaquillas en crecimiento por
alimentarlas a diferentes niveles de energía en sus dietas (plano de
nutrición) La edad en que las vaquillas alcancen la pubertad está
inversamente relacionada al plano de nutrición (Reid et al). , 1969),
asimismo se acelerará o se retrasará. Las vaquillas llegan a la
pubertad cuando tienen aproximadamente del 40 al 50% de peso corporal
maduro y el tiempo que demora en alcanzar la pubertad puede ser muy
largo cuando se crían en dietas bajas en energía las cuales sustentan
un muy bajo promedio de ganancia diaria (PGD). Ya que la edad para
llegar a la pubertad es más larga, es probable que el crecimiento de la
glándula mamaria también se retrase comparado a aquel de vaquillas que
alcancen la pubertad más temprano. Aun cuando es posible ajustar
las tasas de desarrollo de las vaquillas, la meta de tenerlas bastante
grandes para engendrar a aproximadamente 13 meses para que paran en
promedio a aproximadamente 24 meses requiere tasas de crecimiento mínimas
a través de este período. Las recomendaciones vigentes para
Holstein (NRC, 1989) son de PGD de 1.3 a 1.7 lbs. Solamente la
recomendación superior permite que las vaquillas alcancen los pesos
deseados a las edades deseadas. Por ejemplo si uno espera que las
vaquillas Holstein alcancen la pubertad de 8 a 11 meses a 40 a 50% del
peso corporal maduro, que engendren a los 13 meses con aproximadamente
50 a 60% del tamaño maduro, haber concebido en promedio a los 15 meses
y paran a aproximadamente a los 24 meses y 1,200 a 1,250 lbs. excluyendo
componentes fetales entonces requieren agregar 50 lbs. de peso por mes
desde el nacimiento al primer parto (PGD de 1.7 lbs) PGD de 1.3
lbs. es demasiado bajo porque agregarán sólo 40 lbs. / mes a un peso
promedio al nacimiento de 90 lbs. Se retrasará la pubertad y la
inseminación y el parto probablemente sea a los 27 o 28 meses.
Con tasas de crecimiento más lentas, pero más realistas durante los
primeros 2 meses de vida, los PGD requeridos son más grandes que las
recomendadas (Tabla 43.1)
Para
hacer que las vaquillas alcancen la pubertad y el tamaño para la
inseminación a aproximadamente 13 meses significa que se deben
alimentar para ganar más peso. En verdad, el rango de tasas de
crecimiento dado con respecto a las razas lecheras grandes, medianas y
pequeñas son realistas y se pueden conseguir con buenos programas de
alimentación y de manejo.
Crecimiento
mamario.
La glándula mamaria es un componente del sistema
reproductivo y se afecta por los cambios hormonales que suceden mientras
la vaquilla se desarrolla, se aproxima y alcanza la pubertad y es
sometida a la preñez. Por lo tanto, el crecimiento y desarrollo
mamario probablemente se afectará por la alimentación o manejo y otros
factores que alteran el desarrollo y maduración del sistema
reproductivo. Esto incluye sistemas de crianza y tasas de
crecimiento.
El
desarrollo y crecimiento del sistema mamario sucede durante varias fases
distintas desde el nacimiento al primer parto. La cantidad y tipo
de crecimiento del sistema mamario que ocurre durante estos períodos de
desarrollo pueden afectar cuánta leche la vaquilla producirá durante
lactaciones posteriores. Los factores principales que determinan
cuánta leche producirá son (1) número de células secretoras de leche
en la glándula mamaria en desarrollo, (2) capacidad de síntesis de
estas células, y (3) habilidad de los animales en lactación para comer
suficiente de los nutrientes correctos y dividir estos nutrientes entre
la glándula mamaria y otros órganos importantes para asegurar niveles
altos de producción de la leche.
Las
estructuras básicas de la glándula mamaria están presentes desde
nacimiento (tetas, ligamentos, sistema vascular y almohadilla de grasa
mamaria) Se observan tres fases distintas de crecimiento mamario
en vaquillas en desarrollo desde el nacimiento hasta el momento de la
inseminación (Sinha y Tucker, 1969) Por ejemplo en vaquillas
Holstein desde el nacimiento hasta 3 meses (aproximadamente 200 lbs), el
parénquima de la glándula mamaria (tejido y ductos que dan lugar a las
estructuras secretoras de leche, medido por ADN) crece aproximadamente a
la misma tasa relativa al crecimiento general del cuerpo (Figura 43.4)
El crecimiento medido por ADN es una estimación muy buena porque
representa cambios en el número de células y no sólo en peso bruto.
El crecimiento durante este tiempo es llamado isométrico. Es en
este momento que la almohadilla de grasa mamaria, el sistema vascular y
el parénquima se incrementan. Entre 3 meses y aproximadamente 9
meses, o hasta justo antes de que alcancen la pubertad, el crecimiento
relativo del parénquima de la glándula mamaria es más de tres veces más
grande que el crecimiento general del cuerpo. Éste es llamado
crecimiento alométrico y ocurre cuando las vaquillas pesan entre
aproximadamente 200 y 600 lbs. Durante esta época la almohadilla
de grasa mamaria y el sistema vascular aumentan, y el epitelio de los
ductos del parénquima se expanden dentro de la almohadilla de grasa.
Este crecimiento es estimulado por varias hormonas y factores de
crecimiento. Las vaquillas Holstein bien alimentadas deben
alcanzar la pubertad de 8 a 11 meses y aproximadamente 575 a 625 lbs. de
peso corporal. Después de que llega la pubertad hasta el momento
de la inseminación a 13-15 meses, la glándula mamaria de nuevo muestra
crecimiento isométrico. Todas las estructuras interiores de la glándula
mamaria crecen a esencialmente la misma tasa relativa del cuerpo.
Este segundo período de crecimiento isométrico continúa hasta que la
vaquilla llega a preñarse. Sólo una proporción pequeña del
crecimiento mamario total que ocurre con el parto realmente ocurre
durante los períodos anteriores a la pubertad (3 meses hasta pubertad,
Figura 43.5), son muy importantes y tienen efectos dramáticos sobre el
tipo y magnitud del crecimiento mamario que ocurre a lo largo de la
gestación. Inhibir o estimular el desarrollo de la glándula
mamaria durante la fase de crecimiento alométrico prepuberal tiene
efectos importantes en el desempeño en la lactación subsecuente.
Una vez que la vaquilla se ha inseminado y llega a ser preñada, la glándula
mamaria se expone a todas las hormonas de la preñez. Esto
estimula un segundo período de crecimiento alométrico (Figura 43.5)
Durante la preñez el desarrollo del sistema de ductos se agrega a aquél
que se formó en períodos anteriores y se extiende a través de la
almohadilla de grasa; el sistema lobulo-alveolar se forma y grandemente
reemplaza a los lípidos de la almohadilla de grasa. Cerca del
momento del primer parto, esencialmente todo el crecimiento mamario para
esa preñez y lactación esta completo y el calostro se ha acumulado
hasta que sea requerido por el becerro recién nacido. Mientras la
glándula mamaria crece durante la preñez, la vaquilla también gana
peso y ocurre crecimiento del esqueleto. Si está bien alimentada,
no tiene problema para mantener PGD de 1.5-1.8 lbs., pesar entre
1,200-1,250 lbs. después del parto, y estar en buena condición
corporal. Todo esto debe ocurrir para que el crecimiento mamario
sea optimizado.
La
Tasa de Crecimiento Afecta la Lactación.
Estudios
experimentales y de campo indican que los métodos de criar vaquillas
afectan su desempeño durante la lactación. Las tasas extremas de
crecimiento son perjudiciales para la lactación. La tasa de
crecimiento de las vaquillas lecheras puede variar extensamente desde el
nacimiento hasta el primer parto. Ya que se requiere gasto de
alimento y trabajo durante 2 años antes que las vaquillas paran es difícil
mantener consistencia. No obstante, las tasas de crecimiento
deseadas se deben establecer y se debe supervisar el programa completo
regularmente. Las vaquillas necesitan ser pesadas, si es posible,
o tomar pesos con la cinta; cualquiera de los dos proporcionará medidas
necesarias para supervisar el programa a edades importantes. Las
medidas preferentemente se deben tomar al nacimiento, destete, pubertad,
inseminación y parto. Los períodos de sub-alimentación o
sobrealimentación de las vaquillas que pueden afectar desempeño
durante la lactación y su valor económico cuando entran el hato pueden
ser detectadas tomando medidas en esos momentos, y se comparan a los
niveles de crecimiento establecidas.
Sub-alimentando
Vaquillas en Crecimiento. Sub-alimentar tiene varios malos
resultados. Principalmente, las vaquillas crecen mas lentamente,
alcanzan la pubertad a mayores edades, y se inseminarán a menores pesos
corporales o mayores edades. Las vaquillas que tienen PGD de 1.0
libra o menos no alcanzarán la pubertad hasta los 16 meses o después
(Figura 43.3) Mostrarán estros silenciosos o menos intensos, que
serán difíciles de detectar, aunque ovulen y pueden engendrar.
Inseminar vaquillas a menores pesos que lo recomendado, resulta en tamaño
del cuerpo más pequeño al parto, glándula mamaria más pequeña y
gran incidencia de dificultades al parto. Estas vaquillas tienen
producciones de leche más bajas durante la primera y segunda
lactaciones. Se reducirá la porción productiva de la vida de las
vaquillas. Cerca del fin de la cuarta lactación alcanzarán su
tamaño esperado para su edad, pero sólo si se alimentan bien después
de entrar al hato de ordeña.
El
resultado compuesto de estudios anteriores indica que las vaquillas que
se alimentaron sólo con TND suficiente para mantener una tasa de
crecimiento 70 a 80% del ritmo normal producirán aproximadamente tanto
como aquéllas que crecen a la tasa normal. Pero no parirán hasta
que tengan de 28 a 32 meses de edad. Los 4 a 6 meses que se
retarda el parto deja que alcancen el tamaño que las vaquillas
normalmente alimentadas tienen de 24 a 26 meses. Cuando se crían
vaquillas en un esquema algo restringido pero que se alimentan con
nutrientes extras durante los últimos 2 a 3 meses de gestación ganan
peso rápidamente y tienen el peso deseado al parto. Estas
vaquillas durante la primera lactación produjeron leche al mismo nivel
como los controles normalmente criados, pero todas eran bajas
productoras; lo mismo no es verdadero para vaquillas con potencial de
producción más alto aun cuando se les haya dado la oportunidad de
recuperarse antes del parto. El crecimiento seriamente restringido
de las vaquillas antes del primer parto causa reducciones dramáticas en
las producciones de leche. Sus glándulas mamarias son más pequeñas.
Las vaquillas seriamente sub-alimentadas durante su crecimiento tienen
todas las consecuencias malas que uno debe evitar. Sin embargo, no
es raro que ocurran por deficiencias de energía, proteína y minerales
durante el crecimiento de las vaquillas. La variación estacional
en las pasturas, pobre calidad y cantidad de los forrajes o alimentación
inadecuada de suplementos de grano pueden ser causas de PGD bajos
(Figura 43.3) Dentro de algunos sistemas de manejo donde se
practica la alimentación en grupo, las vaquillas dominantes comen más
que su porción de alimento y otras en el grupo tendrán menos de lo
requerido. Idealmente estos problemas no serán extremos ni por
períodos largos de tiempo, pero pueden dar PGD mucho menores o más
grandes que lo deseado (Figura 43.3) Aunque generalmente no es
absoluto, si las vaquillas se sub-alimentan por 15 a 40% por períodos
prolongados en cualquier tiempo durante los primeros 2 años de vida y
no son detectadas, entonces la glándula mamaria será más pequeña, la
pubertad y la inseminación se retrasarán, y los animales serán más
pequeños con respecto a su edad cronológica. Si se supervisa el
crecimiento de las vaquillas, se detectarán estos problemas bastante
temprano como para tomar una acción correctiva.
Las
vaquillas lecheras sub-alimentadas y de menor tamaño necesitan ser
manejadas y manipuladas diferente que aquellas que crecieron
normalmente. Si no se hace probablemente nunca se recuperarán ni
alcanzarán el peso planeado. Hay cuatro opciones para la
manipulación de las vaquillas sub-alimentadas y dos de ellas no son muy
aceptables. Se pueden desechar las vaquillas, porque son demasiado
pequeñas para esperarlas a recuperarse o segundo, se puede aceptar como
inevitable su demora para ingresar en el hato de ordeña. Donde el
déficit de desarrollo no es tan grande, una alternativa mejor es
aumentar su alimento para tener tasas de crecimiento más altas.
Si es antes de la pubertad, PGD de 1.7 a 1.9 libra (Tabla 43.1) son
seguras y si es después de la pubertad o durante la gestación el
objetivo de PGD puede ser arriba a 2.0 a 2.2 lbs. Ejemplos de
tasas de crecimiento incrementadas en vaquillas después de que han
alcanzado la pubertad para permitir que alcancen pesos adecuados al
parto están en la Figura 43.3. Aumentar el consumo de nutrientes
en vaquillas después de la pubertad se puede hacer sin tener efectos
nocivos sobre producción de leche. Una opción final, si el déficit
de crecimiento es extremo, sería intentar y estimular el crecimiento
compensatorio.
Crecimiento
compensatorio. Los animales domésticos pueden experimentar
crecimiento compensatorio cuando períodos de sub-alimentación se
siguen por un período de alimentación de nivel alto de nutrientes en
una dieta bien balanceada. Las vaquillas pueden compensar por períodos
de crecimiento lento causados por sub-alimentación con períodos de
crecimiento muy rápido cuando se alimentan con dietas altas en energía,
proteína, minerales y otros nutrientes a aproximadamente 15-40% más
arriba que lo recomendado (NRC, 1989) Ejemplos de tasas de
crecimiento durante sub-alimentación y sobrealimentación controlada
están en la Figura 43.6 (Adaptado de Park et al.) , 1987. La utilización
completa del crecimiento compensatorio puede permitir a un grupo de
vaquillas sub-alimentadas y pobremente desarrolladas alcanzar edades de
inseminación y parto a tiempo. Varios meses o aun varios períodos
de varios meses cada uno de crecimiento compensatorio se necesita para
que las vaquillas alcancen sus pesos adecuados de inseminación o de
parto.
Los
beneficios en conjunto del crecimiento compensatorio son tasas de
crecimiento de 2 a 2½ veces lo recomendado (PGD de 3.7 a 4.7 lbs.) y
mejor eficiencia en la utilización de los nutrientes del alimento.
Las ganancias de peso son mucho más grandes que las esperadas por la
cantidad de nutrientes consumidos. Vaquillas criadas tal como se
muestra (Figura 43.6) con tres períodos de crecimiento compensatorio
eran tan grandes y produjeron tanta leche como las vaquillas criadas
normalmente cuando parieron a los 24 meses (Park et al, 1989) El
momento para comenzar el crecimiento compensatorio depende de cuando se
detecte el crecimiento lento de las vaquillas, pero probablemente no será
antes de 6 a 9 meses. El crecimiento compensatorio de las
vaquillas entonces y después ha sido observado (Park et al. , 1987;
Stelwagen et al. , 1991) pero el uso de crecimiento compensatorio antes
de 6 meses no se ha evaluado totalmente.
Sobre-alimentar
Vaquillas en Crecimiento. Las vaquillas lecheras no se deben
alimentar a engordar a cualquiera edad. Las lactaciones más
pobres por vaquillas de remplazo ocurren cuando paren temprano pero están
gordas. Swanson (1978) encontró que cuando se desarrolló un
gemelo de pares idénticos en dietas de alta energía se pusieron gordos
y produjeron debajo de lo normal durante las primeras dos lactaciones
comparado a los otros gemelos desarrollados en una ración normal.
Él pensó que era resultado de ubres demasiado grasosas. Intentos
para acelerar el crecimiento del cuerpo demasiado antes de la
pubertad causaron rendimientos de leche reducidos. El PGD
prepuberal exacto que resultó en este efecto no se sabe
definitivamente. Investigadores daneses concluyeron que las
vaquillas que tienen PGD> 1.32 lbs. durante este tiempo tienen
reducidos rendimientos en producción de leche porque hay un desarrollo
mamario incompleto. Más tarde sugirieron que tasas de crecimiento
antes de la pubertad más grande que 2.2 lbs. causaron crecimiento
mamario reducido.
Allí
está una prueba que sobrealimentar a las vaquillas antes de la pubertad
(3 a 9 meses) resulta en ubres más grandes que tienen relativamente más
grasa que parénquima. Sejrsen et al(1982) demostró que se reduce
el parénquima mamario 23% pero el total de la grasa mamaria se
incrementó 41% cuando vaquillas Holstein tenían PGD de 2.8 lbs durante
el período prepuberal (Tabla 43.2) Aunque estas vaquillas
alcanzaron la pubertad antes y eran de igual tamaño a edad más joven
comparado a vaquillas con PGD de 1.4 lbs., se redujo el parénquima de
la glándula mamaria (Tabla 43.2)
Parece
ser una disrupción en la fase de crecimiento alométrico debido a la
sobrealimentación que altera el crecimiento del parénquima mamario.
Esto se lleva a fases de crecimiento posteriores y afecta la habilidad
de producción de leche. Estudios reportaron reducción del
crecimiento mamario donde las vaquillas tenían PGD antes de la pubertad
de aproximadamente de 2.0 lbs. o más grande, pero ritmos comparables de
crecimiento después de la pubertad y durante la preñez no eran
perjudiciales para el desarrollo mamario (Sejrsen et al. , 1982.
En verdad, PGD más alto permitió que las vaquillas se recuperaran
cuando estaban sub-alimentadas anteriormente. Esto dio cuerpo más
grande y mayor producción de leche. No se conocen las causa(s) de
la disminución en el desarrollo mamario que ocurre durante el
crecimiento alométrico. Parece estar asociado con disminuciones
en la secreción de Hormona del Crecimiento cuando los consumos de energía
son altos. Cambios en los Factores de Crecimiento, tal vez en el
parénquima en desarrollo e inhibición de la división celular están
implicados durante el crecimiento alométrico. De igual manera no
se sabe si existen efectos nocivos por alimentar con alta energía
durante el período prepuberal.
Resultados
de estudios del desarrollo prepuberal llevan a la recomendación de
limitar PGD durante los períodos antes y después de la pubertad para
evitar disminuciones en la producción de leche. Ya que a menudo
los efectos de sobrealimentar antes de la pubertad son divergentes, no
se conoce definitivamente un PGD seguro que se pueda recomendar de modo
de evitar este problema durante este tiempo. Las tasas de
crecimiento recomendadas (Tabla 43.1) ya están por abajo de los ritmos
de crecimiento que causan reducciones en la producción de leche excepto
en los resultados en Dinamarca y estos resultados probablemente no son
apropiados para la actuales grandes y bien alimentadas razas lecheras.
De gran importancia, es que ha sido posible criar vaquillas lecheras a
PGD por encima de 1.9 lbs. antes de la pubertad y no mostrar ningún
efecto perjudicial en la producción de leche. Estas vaquillas se
criaron en las mismas dietas y a igual PGD como aquellas que tuvieron
una reducción en el crecimiento mamario (Waldo et al., 1988)
Determinar la asociación exacta entre crecimiento mamario prepuberal y
producción de leche es difícil y actualmente no es posible.
Tasa
de Crecimiento Normal
Las
normas de crecimiento de las vaquillas se desarrollaron de medidas de
crecimiento de vaquillas hechas hace más de 40 a 60 años. Los
resultados en su mayoría eran de crecimiento de vaquillas en hatos de
estaciones experimentales de las universidades. Aquéllos
publicados por Ragsdale (1936), Matthews y Fohrmann (1954) y Davis y
Hathaway (1956), entre otros se usaron como guías de crecimiento
recomendadas para las vaquillas. Datos de crecimiento más
recientes para vaquillas Holstein en hatos lecheros comerciales en
Pennsylvania (Heinrichs, 1992; Heinrichs y Hargrove, 1987) o Wisconsin
(Hoffman y Funk, 1992) y de varios estados para Guernsey y Jersey
(Heinrichs y Hargrove 1991) muestran que actualmente las vaquillas
Holstein y Guernsey, pero no las Jersey, crecen más rápido. Los
pesos corporales y tamaño del esqueleto son mayores que los vistos en
los 1930s a 1950s. Algo de este incremento es debido a pesos al
nacimiento más grandes, tanto como a tasas de crecimiento más grandes,
sobre todo durante los primeros 6 meses. En conjunto, el
incremento probablemente es a causa de la genética, manejo y nutrición,
tanto como las edades a la inseminación y al parto mas bajas. La
principal manera de hacer esto es desarrollando a las vaquillas más rápido
porque la duración de la gestación es fija.
Normas
de crecimiento más nuevas y de varias fuentes están en la Tabla 43.3.
Estos datos (peso y altura) se pueden usar para supervisar el
crecimiento de las vaquillas y asegurar que el crecimiento no es errático
(Heinrichs, 1992) Es importante incluir una medida de crecimiento
del esqueleto. Peso solamente no es una medida perfecta.
Excesiva acumulación de lípidos contra músculo puede ocurrir en
vaquillas de rápido crecimiento. Diferencias en el llenado del
intestino ocurren en vaquillas alimentadas con dietas altas de
diferentes forrajes. El llenado del intestino puede variar de 10 a
25% del peso corporal dependiendo del forraje (Waldo et al., 1988)
Aumentos de peso exclusivamente pueden dar una sensación engañosa de
seguridad de que todo está bien con el desarrollo de las vaquillas.
Datos
de crecimiento para vaquillas Holstein (peso y altura a la cruz) se han
representado con una gráfica (Figura 7) Esta, y otras gráficas
se pueden hacer para otras razas usando la información en la Tabla 43.3
que incluye promedios de la población. Se pueden usar como normas
de crecimiento mínimo y asegurarse que la proporción de crecimiento
del esqueleto está en línea con el peso del cuerpo. La línea
superior para peso y altura no es el máximo, pero es una velocidad de
crecimiento buena para usarlo como un objetivo. Puede o no ser
económico criar vaquillas más rápido que esto. Ir por debajo de
la línea inferior no dejará que las vaquillas alcancen los objetivos
para pesos de inseminación y parto. Desviaciones amplias hacia
fuera del área sombreada son indeseables e indica sub-alimentación,
sobrealimentación o algunos otros problemas. Comparar el
crecimiento de las vaquillas con las guías de crecimiento trazadas
permite que se supervise el desarrollo y permite que los productores
descubran problemas en alimentación y manejo de las vaquillas mientras
que todavía es tiempo de hacer una acción correctiva.
Se
puede lograr alta producción de leche cuando las vaquillas son grandes
y paren a los 24 meses. Un hato Holstein con alta producción en
Wisconsin (> 22,000 lbs.) cría a las vaquillas que pesan
aproximadamente 800 lbs. a los 13 meses, pare a los 24 meses pesando
1,350 lbs. (peso preparto) y está en buena condición corporal (Hoffman
y Funk, 1992) Encuestas de producción de leche de 163 hatos
comerciales en Pennsylvania mostraron que las vaquillas de hatos
Holstein de producción superior(> 16,000 lbs.) eran más pesadas
(23.5 lbs.) a los 24 meses que en los hatos de baja producción
(Heinrichs y Hargrove, 1987) Se halló la misma tendencia en
Guernsey y Jersey (Heinrichs y Hargrove, 1991). Es posible obtener
altas producciones de leche de vaquillas Holstein de remplazo que tienen
PGD alto (1.8 lbs.) y paren a los pesos recomendados (Tabla 43.3)
Lo mismo probablemente es verdadero para otras razas lecheras.
Conclusiones
1.
En conjunto el desarrollo de vaquillas de remplazo desde el nacimiento a
la inseminación exige alimentación y manejo óptimo.
2.
El tamaño es lo más importante para determinar cuando inseminar a las
vaquillas.
3.
Pesos corporales más grandes son deseables a primer parto a
aproximadamente 24 meses.
4.
Se pueden modificar las tasas de crecimiento de las vaquillas ajustando
el consumo de energía, proteína y otros nutrientes para alcanzar rápidamente
los pesos objetivo a las edades deseadas, pero el crecimiento errático
puede limitar la capacidad de producción de las vaquillas lecheras en
la primera lactación y subsecuentes.
5.
Ganancias de peso muy abajo o por encima de las normas de crecimiento
tienen efectos negativos en la producción de leche subsecuente.
Los períodos de crecimiento alométrico de la glándula mamaria de
aproximadamente 3 meses a justo antes de la pubertad parecen ser los períodos
del crecimiento que resultan afectados.

|